Estrellas y Borrascas

WEB DE VICENTE AUPÍ / OBSERVATORIO DEL POLO DEL FRÍO DE TORREMOCHA DEL JILOCA

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Segundo centenario del "Año sin verano": erupciomes volcánicas y eclipses de Luna

Se conmemora ahora, en 2016, el segundo centenario del "Año sin verano", acaecido en 1816 tras la erupción ultrapliniana del volcán Tambora, una de las mayores de todos los tiempos. Sus aerosoles vomitados violentamente a la estratosfera causaron un enfriamiento planetario al reducir durante años la radiación solar. Aquel verano, Europa y otras zonas del hemisferio norte vieron arruinadas sus cosechas y se produjo una extraordinaria hambruna en un episodio que permanece en la memoria 200 años después. En este artículo se analizan aquel gran acontecimiento y los protagonizados por otros volcanes, como el Pinatubo en 1991. Asimismo, se aborda un aspecto poco conocido de las grandes erupciones volcánicas: su influencia en la observación de los eclipses de Luna a causa de la turbiedad atmosférica, ya que la presencia de partículas volcánicas en la alta atmósfera modifica la dispersión de la luz y repercute en los colores rojizos que muestra la Luna durante la fase de totalidad. Tanto a la erupción del Tambora como a la del Pinatubo siguieron eclipses de Luna extraordinariamente oscuros, mientras que en épocas de escasa actividad volcánica las tonalidades cromáticas son más brillantes y saturadas, como ilustran las fotos del autor de los eclipses de 1985, 1989, 1997 y 2000. Por tanto, las alteraciones observadas en los eclipses de Luna delatan las grandes erupciones volcánicas.

 

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Fotografía: Eclipse de Luna del 17 de agosto de 1989 durante la fase de totalidad, captado desde el Observatorio de Torremocha del Jiloca. (Foto: Vicente Aupí)

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Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en 2009, en el Año Internacional de la Astronomía, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Conmemoramos este año el 400 aniversario de las primeras observaciones telescópicas que hizo Galileo, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

Perseidas 2016

Llega la lluvia de meteoros de las Perseidas. Las dos primeras semanas de agosto el cielo boreal se llena de estrellas fugaces cuando la Tierra cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle y los restos de éste, en forma de diminutas partículas, iluminan la atmósfera al alcanzar la incandescencia por rozamiento con el aire. Es un acontecimiento astronómico que se repite cada año y que observan millones de personas en todo el hemisferio norte al coincidir con la vacaciones. En los días más favorables se producen más de 100 meteoros cada hora, la mayoría de los cuales parece surgir de las proximidades de la constelación de Perseus, de ahí el nombre de la lluvia, que en España se conoce como lágrimas de san Lorenzo por la coincidencia del máximo con la festividad que muchos pueblos celebran el 10 de agosto para honraar a su santo patrón. En este año 2016 la máxima actividad está prevista para el día 12, pero coincidiendo con las horas de luz en España y el resto de Europa. Por ello, lo más recomendcable es observar las Perseidas en las madrugadas del 11 al 12 de agosto y del 12 al 13 de agosto. El cometa precursor es un viejo conocido del Sistema Solar: lo descubrieron en 1862 Lewis Swift y Horace Parnell Tuttle, pero posteriormente desapareció durante más de un siglo hasta que en 1992 lo redescubrió el observador japonés Tsuruhiko Kiuchi. Este cometa figura entre los posibles candidatos a una colisión futura con la Tierra, sobre la que algunos estudios mencionan la posibilidad de que eso ocurra al cabo de más de mil años.

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© Vicente Aupí

Rastro de una perseida en el cielo de verano. (Foto: Vicente Aupí)

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El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 23 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

Más información

Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicosde temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca. Los datos diarios están disponibles desde el 1 de septiembre de 2007.

http://www.polosdelfrio.net

Astrofotografía

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"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

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