Estrellas y Borrascas

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El Universo en diferido

Las escalas cósmicas sin difíciles de entender. Aunque lo explique una y otra vez surgen de nuevo las dudas y las preguntas sobre el tema. En realidad, más que entenderlo, lo difícil es asumirlo; aceptar que somos una mota de polvo perdida en el espacio. Pero es cierto: cuando uno observa el firmamento, sea con sus propios ojos, con unos binoculares o con telescopio, lo que ve es el pasado. Todo parece estar ahí arriba en tiempo real durante una noche estrellada, pero es posible que algunas de las cosas que vemos haya desaparecido sin enterarnos. Es el problema de la velocidad de la luz y de las inconcebibles distancias que debe recorrer. Hasta la Luna, que es el objeto celeste más cercano, a sus 384.000 kilómetros de distancia media, la vemos en diferido. La luz del Sol que refleja su superficie tarda algo más de un segundo en llegar hasta aquí. Y Júpiter, el planeta más grande del Sistema Solar, está a unos 40 minutos luz de la Tierra. Es decir, que lo vemos con 40 minutos de retraso. El sistema estelar de Alfa Centauri, el más cercano conocido, se halla a 4,3 años luz, y la Galaxia de Andromeda (M 31), una de las más cercanas, está a 2,5 millones de años luz. Por tanto, cuando observamos esta galaxia no la contemplamos como es en la actualidad, sino como era hace 2,5 millones de años, porque ése es el tiempo que ha necesitado su luz para recorrer a 300.000 kilómetros por segundo la distancia que nos separa de ella. Cuando la luz de su estructura espiral partió de allí ni siquiera éramos Homo sapiens. Si la semana pasada se produjo en Andromeda algún cataclismo cósmico, no nos enteraremos hasta dentro de dos millones y medio de años, cuando la luz del desastre alcance nuestro planeta.

 

FOTOGRAFÍA: Retrato de la Galaxia de Andromeda (M 31) tomado en el Observatorio de Monte Palomar a finales de los años 50 del siglo XX con la Cámara Schmidt de 48 pulgadas. Al lado de M 31 aparecen sus galaxias satélite: M 110 arriba a la derecha y M 32 debajo del núcleo de la galaxia principal.

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Salvemos las noches estrelladas

Credit: C. Mayhew & R. Simmon (NASA/GSFC), NOAA/ NGDC, DMSP Digital Archive

A mediados del siglo XX aún era posible ver la Vía Láctea desde el interior de muchas ciudades, pero actualmente sólo puede observarse ese espectáculo en plena naturaleza. En 1986 la contaminación lumínica también impidió ver el legendario cometa Halley a millones de personas y hoy, en 2009, en el Año Internacional de la Astronomía, la realidad es que el cielo nocturno se halla en trance de desaparecer en una gran parte del planeta. Conmemoramos este año el 400 aniversario de las primeras observaciones telescópicas que hizo Galileo, pero él apenas podría realizar sus observaciones bajo el cielo actual, porque se lo impediría una infinidad de luces parásitas. Las noches estrelladas, el firmamento nocturno, la grandiosidad de la bóveda celeste… todo ello supone uno de los más grandes patrimonios de la naturaleza que tenemos, y su pérdida sería uno de los mayores contrasentidos para nuestra civilización, porque el ser humano y el resto de los seres vivos estamos todos hechos de fragmentos de estrellas. Es necesario detener el avance de la contaminación lumínica en todo el mundo, pero en el caso de España estamos ante el paradigma de uno de los países con el mejor cielo nocturno de Europa y en el que, lamentablemente, más han aumentado los focos de polución debido a la ausencia de una ley de protección estatal y de medidas que regulen el alumbrado de manera correcta. Pero no te engañes: no es sólo un problema para los astrónomos, porque el exceso de luces en ciudades y pueblos no sólo nos roba las estrellas, sino que, además, supone un gasto económico inútil para todos los ciudadanos. No se trata de quedarnos a oscuras, sino de usar el alumbrado correcto, que ilumine hacia abajo y permita, al mismo tiempo, conservar el patrimonio natural de las noches estrelladas y reducir el sobrecoste de la factura de luz que supone el derroche de tanta farola sin control.

Cielo y Tierra

"El Triángulo de Hielo": historia y crónicas del Polo del Frío

En este libro de Vicente Aupí encontrarás la historia, los datos y la crónica humana del Polo del Frío Español, el triángulo geográfico formado por Teruel, Calamocha y Molina de Aragón, en el que se han observado las temperaturas más bajas en zonas pobladas de España. E l 17 de diciembre de 1963 se registraron aquí -30 ºC en el observatorio de Calamocha-Fuentes Claras, en uno de los frecuentes episodios de frío extremo que se han producido en el citado triángulo, en el que a lo largo de la historia se han dado más de un centenar de episodios con registros inferiores a los -20 ºC, destacando entre otras muchas las efemérides de -28,2 ºC en Molina de Aragón el día 28 de enero de 1952 y los -28,0 ºC de Monreal del Campo el 4 de enero de 1971. El libro es, además, un homenaje a los observadores del tiempo que han desarrollado su labor en esta zona en condiciones extraordinariamente duras, y cuyo testimonio está plasmado en la obra junto a numerosas vivencias y anécdotas. Asimismo, se han recuperado algunos documentos históricos del Observatorio de Teruel, como los libros de observaciones de Pedro Marcolain de finales del siglo XIX, en el que temporales de frío y nieve como el de enero de 1885 constituyeron los últimos ecos de la Pequeña Edad de Hielo. También se incluyen imagenes de algunos de las grandes heladas y nevadas de mediados del siglo XX, como las del célebre fotógrafo Francisco López Segura, cedidas por el Instituto de Estudios Turolenses. El libro ha sido publicado por la editorial Dobleuve Comunicación y cuenta con un prólogo de José Antonio Maldonado, hombre del tiempo en TVE hasta 2008 y presidente de la Asociación Meteorológica Española, y un pequeño relato de David Momblona, observador meteorológico en Molina de Aragón desde 2005 a 2009. Si quieres más información sobre el libro la tienes aquí.

© Vicente Aupí

Portada del libro de Vicente Aupí

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El Observatorio

El Observatorio de Torremocha del Jiloca (Teruel) fue creado por Vicente Aupí en 1985. Se encuentra en esta pequeña población del valle del Jiloca, a 994 metros de altitud, al pie de la Sierra Palomera, en una zona privilegiada para la observación astronómica del cielo y de gran interés desde el punto de vista climatológico, ya que se halla enclavada en el triángulo Geográfico Teruel-Molina de Aragón-Calamocha, considerado como uno de los principales polos del frío de la Península Ibérica.

La serie climatológica del observatorio tiene ya datos de 23 años de observaciones termométricas y pluviométricas. A su vez, las actividades astronómicas se han orientado fundamentalmente a la astrofotografía, la divulgación científica y la observación de acontecimientos celestes como los eclipses solares y lunares y la aparición de destacados cometas, entre ellos el histórico del Halley en 1986.

Más información

Datos climatológicos del observatorio

Si lo deseas puedes acceder aquí a los datos climatológicosde temperatura y precipitación de la estación meteorológica del Observatorio de Torremocha del Jiloca. Los datos diarios están disponibles desde el 1 de septiembre de 2007.

http://www.polosdelfrio.net

Astrofotografía

Ver más fotografías

  • Cinturón y Nebulosa de Orion

  • Cometa Hale-Bopp con la Galaxia de Andromeda y el Doble Cúmulo

  • Deneb y la Nebulosa Norteamérica

  • El firmamento estival

  • Luna llena

"Aun a pesar de tener relojes rotos en los baúles, en las Nubes de Magallanes se guardan los más absolutos y recónditos momentos"

Carmen Cortelles

Estrellas y borrascas
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